domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Qué es la ética?


El término ética proviene de la palabra griega ethos, que originariamente significaba "morada", "lugar donde se vive" y que terminó por señalar el "carácter" o el "modo de ser" peculiar y adquirido de alguien; la costumbre (mos-moris: la moral).

La ética tiene una íntima relación con la moral, tanto que incluso ambos ámbitos se confunden con bastante frecuencia. La moral es aquel conjunto de valores, principios, normas de conducta, prohibiciones, etc. de un colectivo que forma un sistema coherente dentro de una determinada época histórica y que sirve como modelo ideal de buena conducta socialmente aceptada y establecida.

La ética, sin embargo, no prescribe ninguna norma o conducta ni nos manda o sugiere directamente qué debemos hacer. Su cometido, aunque pertenece al ámbito de la praxis, es mediato, no inmediato, y consiste en aclarar qué es lo moral, cómo se fundamenta racionalmente una moral y cómo se ha de aplicar esta posteriormente a los distintos ámbitos de la vida social.


La ética es una reflexión sobre el hecho moral que busca las razones que justifican que utilicemos un sistema moral u otro e incluso que lo aconsejemos. Por lo tanto, podríamos definir la ética como aquella parte de la filosofía que ha de dar cuenta del fenómeno moral en general.


Sócrates y después Platón reflexionaron sobre la posibilidad de encontrar un criterio racional con el que distinguir la verdadera virtud (areté, excelencia) de su mera apariencia. El intelectualismo moral al que llegaron por distintos caminos estos dos filósofos griegos afirmaba que sólo conociendo qué es el bien, qué es la virtud y cómo se define cada una de ellas se podría llegar a serlo en la vida práctica. Sólo el ignorante puede obrar mal. Esta postura fue duramente criticada por Aristoteles, el primer autor que hizo un tratado sistemático de ética en sus obras Ética a Nicómaco y Ética a Eudemo. Para el estagirita, el conocimiento de qué sea el bien o la virtud no garantiza en absoluto que uno sea bueno y virtuoso en la vida ordinaria. Únicamente a través del ejercicio y la práctica de las virtudes podrán convertirse éstas en un hábito de la conducta.

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